PESADILLA ESPAÑA

España se parece cada vez menos al país que conocí en mi infancia y adolescencia. Este humilde blog pretende analizar los motivos que han llevado a España a convertirse en un lugar de pesadilla y tratar de aportar soluciones. Pero como éste es un objetivo demasiado ambicioso me temo que el blog terminará convirtiéndose en una simple vía de escape a la enorme frustración que siento. En cualquier caso, me gustaría dar la bienvenida a todos aquellos que, por unas razones o por otras, lo visiten y participen en él.

NOS LA VAN A COLAR DE NUEVO Y SERÁ CULPA NUESTRA

Se acercan las elecciones generales del 20 de diciembre y cada vez tengo más claro que el frente articulado para neutralizar a Podemos se saldrá con la suya.

En mi último escrito mostré cierto optimismo en relación a la capacidad de Podemos para recuperarse del bajón sufrido en verano y luchar de tú a tú con los enemigos del cambio pero, a un mes escaso de la gran cita, lo veo complicado.

A día de hoy, Podemos parece un partido alicaído, sin fuerza ni energía. El cara a cara entre Pablo Iglesias y Albert Rivera del pasado octubre en el programa Salvados fue enormemente revelador en ese sentido. Lento de reflejos, empequeñecido por un Rivera que viendo su baja forma se fue viniendo arriba, Iglesias pareció renunciar a la defensa de sus principios y hasta asumir los falsos mantras que sus rivales políticos le han adjudicado. Es como si todos los miembros del partido e incluso los simpatizantes se hubieran contagiado de un pesimismo que, sin saber ni cómo ni por qué, ha ido impregnando un ambiente que, hasta hace no mucho, desbordaba optimismo.

Desde luego, Podemos no atraviesa su mejor momento y parece tocar fondo a escasas fechas de las elecciones generales. La acertada combinación de ataques, mentiras y emboscadas de los que ha sido objeto un partido sin experiencia en el despiadado tablero político nacional, ha terminado minando la gran fortaleza de la que hacía gala a comienzos de febrero. Aunque fue prácticamente ayer, tengo la impresión de que la exitosa marcha por el cambio del pasado 31 de enero sucedió hace siglos. ¿Dónde ha quedado aquel poderío y aquel entusiasmo?

O se produce un milagro en la próxima campaña electoral o me temo que los poderes fácticos, aquellos que llevan las riendas de España: banca, empresas del Ibex 35, patronal, Iglesia, Ejército…, se apuntarán un tanto decisivo el próximo 20 de diciembre.

Porque, con la ya anunciada victoria de PP, PSOE o Ciudadanos (poco importa el orden), las élites podrán respirar tranquilas tras casi dos años de desvelos y pesadillas que comenzaron con la irrupción de Podemos en la Europeas de 2013. Amparados, al igual que ocurrió en 1978, por el paraguas de la falsa regeneración, Podemos será entonces un mal recuerdo, un dolor de cabeza del que lograron librarse a tiempo.

Cualquier gobierno entre PP, PSOE o Ciudadanos nos introducirá en lo que ellos mismos califican de Segunda Transición, una etapa de conservadurismo amable que impedirá hacer de España el país moderno, justo y verdaderamente democrático que todos queremos. Lo que está por venir no será necesariamente bueno porque, aunque las formas sean distintas a las ofrecidas por el PP en esta legislatura, el fondo será exactamente el mismo. La fórmula para que todo cambie sin cambiar nada habrá triunfado y, de esta forma, los poderosos nos la habrán colado una vez más.

No cabe duda de que los españoles de a pie tenemos una asombrosa facilidad para elegir mandatarios que gobiernan contra nuestros intereses.

Si no es así, ¿cómo es posible que el partido de la Gürtel, la Púnica, los recortes, la ley mordaza, la reforma laboral, la manipulación descarada de la justicia y un sinfín de fechorías, lidere todas las encuestas en intención de voto? ¿Cómo se explica entonces que un grupo de arribistas sin ideología, una burda imitación del PP, pueda situarse en la segunda o en la tercera posición? ¿Y cómo puede mantenerse en la parte alta de la tabla un PSOE que ha traicionado sus ideales hasta el punto de no distinguirse de cualquier partido de derechas? Da lo mismo. Lo importante es que los tres son los claros favoritos para gobernar España y han conseguido arrinconar a Podemos[i]. Parece que los astros se han alineado otra vez para que, en el momento decisivo, las fuerzas que representan y defienden los intereses de las élites sigan al frente del cotarro.

Nadie dudaba que los poderes fácticos reaccionarían ante la aparición de un partido revolucionario en todos los sentidos pero siempre albergué la esperanza de que el pueblo español hubiera aprendido algunas dolorosas lecciones del pasado. Los buenos resultados de los partidos de la nueva política en las municipales y autonómicas del mes de mayo me llevaron a creer que otra España era posible. Pero entonces llegaron las catalanas, donde se vio que la labor de acoso y derribo contra Podemos estaba dando resultado y que, al mismo tiempo, la operación de márketing para encumbrar a Ciudadanos iba por buen camino.

Desde entonces la caída en barrena de la formación morada ha seguido imparable[ii]. ¿Alguien entiende que el único partido capaz de reformar esta España decadente desde los cimientos hasta el tejado se esté quedado en el camino? Seguramente se ha encontrado muchos obstáculos, demasiados.

Todos conocemos las numerosas trampas que el establishment ha tendido a Podemos para anularlo: su incesante campaña mediática contra Iglesias y los dirigentes del partido; su utilización del nacionalismo español y catalán como armas de destrucción del cambio, su apuesta decidida por Ciudadanos como señuelo para que todo siga como está sin que lo parezca…

Sin embargo, creo que pocos son conscientes del daño que la propia izquierda ha hecho a Podemos. Y es que, sin la acción de una parte importante de la intelligentsia progresista de este país sería imposible explicar semejante debacle.

La desunión de la izquierda es algo inevitable que se produce siempre y en cualquier circunstancia, también en los rarísimos momentos en los que se abre una ventana de oportunidad para las clases populares. Así, cuando una amplia mayoría en este sector de la sociedad se había movilizado en torno a un proyecto honesto como el de Podemos; proyecto con sus aciertos y con sus errores pero honesto al fin y al cabo, llegaron los ortodoxos para recordarles que el partido de Iglesias no era tan democrático como presumía, ni tan puro ni tan de izquierdas.

Estos reproches dieron paso a un debate por la confluencia al que una IU herida de muerte por méritos propios se agarró desesperadamente para intentar evitar su más que probable defunción en la generales.

A continuación, varios intelectuales progresistas de peso impulsaron la creación de un frente de las izquierdas sin caer en la cuenta de que esta iniciativa terminaría abriendo heridas, polarizando el voto reformista o, peor aún, dirigiéndolo hacia partidos trampa como Ciudadanos. ¿Cuáles fueron sus motivos?

Aunque nadie puede asegurar con rotundidad que actuaran de mala fe o se dejaran arrastrar por intereses partidistas parece que todos quisieron marcar con su sello personal el discurrir de un proceso de regeneración nacional que se adivinaba histórico.

Pero en lugar de dejar su inconfundible huella en la historia del cambio lo que estos pensadores hicieron fue armar una campaña de desprestigio contra Podemos que ha tenido bastante calado en un amplio espectro de los votantes de izquierda, votantes, no lo olvidemos, muy puntillosos en lo que a cuestiones éticas y morales se refiere.

Haciendo suyos argumentos de la derecha o generando otros que han alimentado el ya de por sí impresionante arsenal ideológico de los enemigos del progreso, estos intelectuales de izquierda han contribuido, en mayor o menor medida, al declive de Podemos.

Pero ahora, una vez comprobado que la confluencia ha sido un auténtico fiasco; después de ver surgir de la nada infinidad de nuevos partidos que solo han añadido caos y confusión y ser testigos de la toma por asalto de Ahora en Común por parte de IU, mucha gente empieza a darse cuenta de que la única formación con un proyecto sólido dentro de la izquierda es Podemos. Y es en estos momentos, una vez confirmado el imparable avance de Ciudadanos, cuando los mismos creadores de opinión comienzan a alertarnos sobre el peligro que Rivera y sus secuaces representan para la gente de bien.

¿Es que no lo sabían? ¿Acaso era necesario abrir un debate por la confluencia en un momento en el que la unidad en la izquierda era esencial? ¿Viendo la formidable arma electoral en la que se había convertido Podemos no hubiera sido más provechoso para todos ejercer la crítica constructiva?

Ellos, tan activos a la hora de señalar los errores de Podemos, deberían hacer examen de conciencia y admitir que se han equivocado. Deberían reconocer que sus teorías han caído por su propio peso y que han conseguido lo contrario a lo que teóricamente perseguían porque en vez de unir han dividido. También deberían aceptar que han caído en los pecados de la vieja izquierda, esos que se vienen produciendo desde siempre y que, entre otras cosas, la han hecho ingobernable.

La incapacidad para reconocer a un líder y situarse tras él, la irrefrenable necesidad de imponer el criterio propio, la falta de flexibilidad y generosidad en aras del bien mayor, la creación de pequeños reinos de taifas para situar en ellos el matiz, el gesto o la idea propia… harán imposible que la gente honesta gobierne algún día este país.

El daño ya está hecho y lo podemos pagar caro. Nos encontramos ante un panorama complicado para las clases trabajadoras porque, a poco más de un mes para las generales, todo indica que la Segunda Transición está al caer.

Sin embargo, quiero auto convencerme de que aún queda tiempo para arreglar este desaguisado. Podemos ha reaccionado con presteza demostrando que es la única opción real para gobernar dentro de la izquierda. Tras el patinazo de Salvados, Iglesias ha eliminado su actitud derrotista recuperando la frescura que le caracterizada hace algunos meses y el partido se ha movido con agilidad realizando acertados fichajes[iii] y demostrando a todos que nadie trabaja más y mejor por la confluencia en la izquierda[iv].

Asumamos de una vez que no es hora de pedir perdón, ni de recrearse en los errores propios porque el enemigo jamás lo hace. Seamos inteligentes y reconozcamos que, pese a sus fallos, Podemos es la única herramienta con capacidad para cambiar las cosas. Y aquellos que, dentro de la izquierda, no lo vean así que elijan sus opciones y critiquen lo que estimen oportuno pero, eso sí, que lo hagan con honestidad y en el momento adecuado, sobre todo en el momento adecuado.

 

Madrid, 12 de noviembre de 2015

 

[i] http://www.elconfidencial.com/elecciones-generales/2015-10-30/el-pp-27-ganaria-las-elecciones-c-s-ya-es-segundo-20-3-y-podemos-se-cae-13-8_1075673/

[ii] http://www.eldiario.es/politica/PP-PSOE-empatados-Ciudadanos-subiendo_0_451105893.html

[iii] http://www.elconfidencial.com/elecciones-generales/2015-11-04/podemos-ficha-al-ex-jefe-del-estado-mayor-con-zapatero_1083411/

http://www.elmundo.es/andalucia/2015/11/09/5640835e22601dd3728b45dd.html

http://politica.elpais.com/politica/2015/11/02/actualidad/1446468563_096455.html

[iv] http://www.elperiodico.com/es/noticias/politica/ada-colau-aprueba-confluencia-podemos-icv-elecciones-generales-4594856

http://ccaa.elpais.com/ccaa/2015/11/06/galicia/1446828583_737960.html

http://www.eldiario.es/cv/Compromis-Podemos-intentan-EU-generales_0_448655188.html

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Esta entrada fue publicada el 12 de noviembre de 2015 por en España, Partidos políticos.
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