PESADILLA ESPAÑA

España se parece cada vez menos al país que conocí en mi infancia y adolescencia. Este humilde blog pretende analizar los motivos que han llevado a España a convertirse en un lugar de pesadilla y tratar de aportar soluciones. Pero como éste es un objetivo demasiado ambicioso me temo que el blog terminará convirtiéndose en una simple vía de escape a la enorme frustración que siento. En cualquier caso, me gustaría dar la bienvenida a todos aquellos que, por unas razones o por otras, lo visiten y participen en él.

POR QUÉ PODEMOS NO GOBERNARÁ NUNCA I (RAZONES EXÓGENAS)

En el tramo final de 2016 asistimos a la formación de un gobierno en minoría presidido por Mariano Rajoy tras una inédita repetición de elecciones. Ello fue posible gracias a la abstención del PSOE de la gestora o, lo que es lo mismo, de un grupo de dirigentes socialistas que hace tiempo aparcaron el ideario del partido para adoptar una visión más práctica de la vida.

Con el gobierno de Rajoy en marcha, podemos decir que la operación de rescate y apuntalamiento del bipartidismo ha sido un éxito. Es cierto que este golpe de mano ha sido bastante menos sutil que otros que se dieron en el pasado pero, en cualquier caso, los que manejan los hilos han vuelto a salirse con la suya y eso es al fin y al cabo lo que cuenta.

Después un año de ajetreo constante, la reedición de un ejecutivo conservador demuestra que un proyecto “rompedor” como el defendido por Podemos no tiene cabida en España. Y si no ha triunfado en el contexto de una situación social y económica límite, tampoco lo hará en el futuro por muy mal que vayan las cosas.

¿Alguien se imagina lo que ocurriría si Iglesias consumara en un futuro su tan cacareado asalto a los cielos? ¿Alguien lo ve liderando un proyecto rupturista que aparcara definitivamente el régimen constitucional de 1978?

Creo que, en líneas generales, todos tenemos claro que un triunfo electoral de Podemos en unas elecciones generales llevaría a los poderes fácticos a reforzar su pacto no escrito (o quizá sí) para acabar con este partido.

En el plano político PP, Ciudadanos y gran parte del PSOE, enfangarían la actividad parlamentaria con ruido, broncas, polémicas y acusaciones de todo tipo que, en muchos casos, terminarían en los tribunales haciendo de la judicialización de la política un hecho.

En el económico, las empresas del IBEX 35, la banca, instituciones transnacionales como la UE, el FMI, el Banco Mundial o las agencias de calificación de la deuda, provocarían la subida de la prima de riesgo, el precio pan, la luz o cualquier otro elemento básico para el día a día de la gente corriente. En otras palabras: idearían y aplicarían todo tipo de medidas de presión hasta hacer insostenible la posición del gobierno y forzar su caída.

Por otro lado, la prensa de “orden” profundizaría aún más en su campaña de desprestigio contra Podemos. De esta manera, riadas de noticias imprecisas o sesgadas cuando no directamente falsas contribuirían a emponzoñar el debate público al influir negativamente en una ciudadanía escasamente preparada para enfrentar manipulaciones bien urdidas.

Por su parte, la Iglesia tocaría a rebato como ya hizo en tiempos de Zapatero para sacar a las calles a su todavía no despreciable rebaño cada vez que se aprobara una ley contraria a sus intereses (y serían muchas).

Y, en el Ejército… ¿Qué ocurriría en el Ejército? Ya circularon rumores sobre la existencia de reuniones al más alto nivel para establecer un protocolo de actuación ante una posible victoria electoral de Iglesias[i]. Teniendo en cuenta que, tradicionalmente, nuestras fuerzas armadas han sido el refugio de las mentes más retrógradas y reaccionarias de la nación, no descartaría ninguna acción por su parte para, llegado el caso, desactivar a Podemos.

En resumen: si un gobierno de Podemos viera la luz algún día, seríamos testigos del enésimo golpe de mano de las élites para revertir el orden de las cosas, algo que se ha producido de una manera u otra a lo largo de la historia cada vez que alguien ha amenazado su posición.

Eso es precisamente lo que han percibido amplios sectores de la sociedad en este último año y medio. Tras la emergencia de Podemos, mucha gente se percató de que una victoria del partido morado podría complicarles la vida. En general, el ciudadano sin una fuerte conciencia política que, por otra parte, es mayoría en España, no quiere problemas y prefiere aceptar el statu quo adaptándose a él, a emprender una serie de “aventuras” que podrían acabar como el rosario de la aurora.

El establishment conoce los miedos y preocupaciones de su pueblo. Él mismo se ha encargado de alimentarlos y sabe cómo explotarlos sin necesidad de que corra la sangre. Aunque siguen ahí y siempre lo estarán, ya no son necesarios tanques, aviones y soldados para aplastar la disidencia. La simple amenaza, la mera posibilidad de desatar represalias económicas, políticas o sociales sobre la ciudadanía es suficiente para hacer que muchos votantes renuncien a un modelo de país más democrático y también más justo. La tutela de las élites en éste y otros asuntos está firmemente asentada y nada apunta a que vayan a dejar de ejercerla.

En el pasado, varios proyectos progresistas de país fueron enterrados inmisericordemente por los poderes fácticos de turno algo que, igual que ocurre con cualquier episodio traumático de la vida de un ser humano, ha quedado grabado a fuego en nuestra psique colectiva.

Ése fue el caso de la Constitución de 1812, carta magna traicionada por el mismo rey que juró respetarla y cuyos partidarios dieron con sus huesos en la cárcel, el exilio o el cementerio.

Algo más tarde, el Trienio Liberal (1820 – 1823) finalizó dramáticamente con la invasión de los Cien Mil Hijos de San Luis y la ejecución pública en la Plaza de la Cebada de su promotor, Juan de Riego. De esta manera, Fernando VII, el rey más indecente de nuestra historia, fue reinstaurado en el trono para desgracia de sus súbditos.

El innovador experimento de la Primera República (1873 – 74) acabó en sus inicios con la entrada en el Congreso del general Pavía y el posterior pronunciamiento de otro general, en este caso Martínez Campos, que situó de nuevo a un Borbón en la jefatura del Estado: Alfonso XII.

La esperanza de acabar con un retraso de décadas con respecto a los países punteros de Europa y construir una España más justa finalizó subrepticiamente cuando la Segunda República (1931 – 39) fue atacada a traición por grupo militares reaccionarios en connivencia con los poderes fácticos más representativos de la época: banca, aristocracia terrateniente, Iglesia…

Si dirigimos nuestra mirada algo más allá veremos que estos hechos no son exclusivos de nuestro país.

Particularmente elocuente resultó la acción combinada entre grupos de poder locales y extranjeros en el golpe de Estado que finiquitó la democracia chilena en septiembre de 1973[ii]. La CIA, el estamento militar, distintas empresas mineras y la banca privada junto al influyente diario El Mercurio[iii], auténtico azote del gobierno de Unidad Popular de Allende, llevaron al país a una situación insostenible que justificó a ojos de muchos el levantamiento dirigido por Augusto Pinochet.

Más recientemente, en el globalizado mundo del siglo XXI, hemos sido testigos del brutal sometimiento de Grecia[iv]a las políticas de austeridad impulsadas por una Unión Europea que, a través del chantaje más vil, se ha convertido en la guardiana de los intereses de la banca franco-alemana en el Viejo Continente.

Volviendo a Podemos, ya hemos visto cómo actúan en España unos enemigos del cambio que han perseguido implacablemente a los cargos electos de la formación morada desde que decidieron dar el salto a la arena política.

Los casos por todos conocidos de Guillermo Zapata, Rita Maestre, Íñigo Errejón, los titiriteros, o las acusaciones de financiación ilegal del partido, marcan el regreso de una línea inquisitorial-reaccionaria del poder que había permanecido en estado latente desde la muerte de Franco pero que ha sido retomada por el establishment para combatir la enorme amenaza que representa Podemos.

Aunque se trata en su mayor parte de imputaciones sin fundamento, todas han hecho mella tanto en los afectados como en la imagen de Podemos como partido.

El caso más paradigmático de lo que aquí se afirma es el de la jueza Victoria Rosell quien, denunciada por cohecho y prevaricación por el exministro de industria José Manuel Soria, renunció a su recién estrenada carrera política pese a demostrarse que dichas acusaciones eran falsas. La causa fue archivada[v] pero el daño ya estaba hecho y el ministro y sus patrocinadores lograron su objetivo[vi].

El común denominador de estos “escándalos” es que sus protagonistas forman parte de Podemos y el mensaje que los poderes fácticos quieren mandar es claro:

“Representantes de la genuina nueva política tened claro que no vamos a daros respiro[vii]. Os perseguiremos allá donde os encontréis con todos los medios a nuestro alcance, medios que, como bien sabéis, son ilimitados. No sois bienvenidos porque España fue, es y será nuestra. No os queremos y haremos todo lo que esté en nuestra mano para expulsaros de las instituciones porque no habéis comprendido aún que España fue siempre nuestro cortijo. No insistáis. No hay nada que hacer. Asumidlo. Es lo mejor para todos. A fin de cuentas, ¿para qué vais a meteros en problemas? No os conviene en absoluto porque, si nos desafiáis, seremos implacables. No habrá piedad. Además, la vuestra es una causa perdida. Debéis entender que nadie mejor que nosotros conoce la manera de ser de los españoles. Los hemos “aleccionado” bien y jamás se involucrarán en vuestro proyecto de sociedad porque saben que, de otra manera, desencadenaremos la tormenta perfecta sobre ellos. Caiga quien caiga”.

Las élites no han perdido el control del país desde la muerte de Franco, dictador que, como anticipó en su día, dejó todo atado y bien atado. Dentro de esta monarquía bipartidista en la que nos hemos manejado desde 1977, el poder económico, financiero y empresarial asociado a una clase política eminentemente conservadora, no sólo no ha mantenido sus posiciones de salida sino que, además, las ha consolidado.

La pantomima interpretada por un PSOE teóricamente alineado con las clases trabajadoras pero cada vez más identificado con la oligarquía, ha servido para ofrecer al sistema una falsa imagen de pluralidad, dentro del eje derecha – izquierda, que no era tal. Con cuarenta años a sus espaldas, bien engrasado e infinitos resortes a los que recurrir, es normal que el bipartidismo y los que llevan todo ese tiempo viviendo de él, se defiendan al verse atacados.

Y, si a todo ello le sumamos el incontestable dominio sociocultural de una derecha que no sólo ha establecido exitosamente el marco del debate político, económico y social del país sino también sus normas, no es difícil prever que Podemos nunca contará con la fuerza necesaria para llegar al gobierno.

Sólo podría hacerlo si decidiera aceptar las reglas de juego actuando dentro de los límites establecidos por el establishment, es decir, debería repetir una transformación ideológica similar a la emprendida por el PSOE entre finales de los setenta y principios de los ochenta.

Por desgracia, la presión ejercida por las élites y su control del marco político y social están dando resultados. Eso explica que, en los tres años de vida de Podemos, se hayan producido ya importantes renuncias ideológicas en asuntos tan relevantes como la memoria histórica[viii], la renta básica universal[ix]o el  debate monarquía-república[x].

Sin embargo, la imposibilidad de que Podemos llegue un día al gobierno no se debe únicamente a las acciones de sus poderosos enemigos ya que, como estamos comprobando en las últimas semanas, el partido morado ha caído en los mismos errores de los partidos tradicionales a los que supuestamente tenía la intención de combatir.

Una cruenta lucha por el poder se ha desatado en Podemos para vergüenza y disgusto de muchos simpatizantes que confiaron en la buena voluntad y el sentido común de sus dirigentes y que también entendieron que Podemos era la solución a los problemas (paro, desigualdad, corrupción…) que estaban deteriorando sus condiciones de vida.

Pero ésa es otra historia, una historia a la que, para no alargarme en exceso, dedicaré una nueva entrada en la que analizaré las razones endógenas del fracaso de Podemos en su asalto a los cielos.

 

Málaga, 12 de febrero de 2017

[i]http://www.elespanol.com/espana/20160203/99490376_0.html

http://blogs.publico.es/strambotic/2016/11/codigo-rojo/

http://www.elconfidencialdigital.com/defensa/Reuniones-generales-inquietos-irrupcion-Podemos_0_2375162494.html

http://www.elconfidencialdigital.com/defensa/Reuniones-generales-militares-elecciones-PP_0_2499350051.html

[ii]http://www.lamarea.com/2013/11/12/joan-garces/

[iii]http://www.rebelion.org/noticia.php?id=167025

http://ciperchile.cl/2013/09/10/el-rol-de-agustin-edwards-antes-y-despues-del-11-de-septiembre-de-1973/

[iv]http://www.eldiario.es/economia/puntos-negros-pende-acuerdo-Grecia_0_408409557.html

http://www.lamarea.com/2015/07/14/por-que-tsipras-ha-aceptado-las-salvajes-condiciones-de-la-troika/

http://internacional.elpais.com/internacional/2015/07/12/actualidad/1436712440_136211.html

[v]http://www.elperiodico.com/es/noticias/politica/cgpj-archiva-diligencias-diputada-podemos-victoria-rosell-4892385

[vi]http://politica.elpais.com/politica/2016/05/21/actualidad/1463833588_095350.html

[vii]http://www.elmundo.es/espana/2016/11/28/583c43f046163fd54d8b45bc.html

[viii]http://www.lamarea.com/2016/05/07/madrid-la-comision-de-la-desmemoria-historica/

http://www.elmundo.es/madrid/2016/11/20/5831984b268e3e71238b4575.html

[ix]http://politica.elpais.com/politica/2014/11/27/actualidad/1417093951_581224.html

[x]http://www.eldiario.es/politica/Podemos-admite-abierto-republica-monarquia_0_367113803.html

http://www.elconfidencial.com/espana/2015-03-16/ni-republica-ni-monarquia-podemos-no-quiere-abrir-el-melon-del-modelo-de-estado_729122/

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Esta entrada fue publicada el 12 de febrero de 2017 por en España, Partidos políticos.

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